⚡ SOMA renace en la híbrida de Nintendo con una fuerza inquietante y más íntima que nunca
SOMA en la nueva consola de Nintendo llega como una especie de cápsula del tiempo, pero no en el sentido nostálgico, sino en el de una obra que se conserva como un fósil inquietante: intacto, perturbador, todavía vivo. Un juego nacido en 2015 que, al volver a encenderse hoy, parece más consciente del presente que muchos títulos recientes. La sensación es la de abrir una puerta sellada durante años y encontrar dentro una historia que sigue respirando, que sigue formulando preguntas incómodas sobre identidad, conciencia y humanidad. Frictional Games , los mismos que ya habían demostrado con Amnesia que el terror puede ser más psicológico que visceral, construyeron aquí una experiencia que rehúye los sobresaltos fáciles. No busca que el jugador grite, sino que se quede pensando en silencio, con esa incomodidad que aparece cuando una ficción toca algo demasiado real. La atmósfera, la narrativa y el diseño están orientados a ese tipo de inquietud que no se disipa al apagar la consola, sino...