RuneScape: Dragonwilds – La reinvención total del universo, donde cada región es un capítulo y cada dragón una amenaza viva
RuneScape: Dragonwilds en Nintendo Switch 2 no se presenta como una expansión más, ni como un experimento curioso dentro del universo de RuneScape. Se siente como un renacimiento. Como si alguien hubiera cogido todo lo que hace especial a RuneScape (su humor, su mitología, su manera de hacerte crecer a través del trabajo, su forma de convertir lo cotidiano en progreso) y lo hubiera arrojado a un continente salvaje, recién descubierto, donde todo respira, ruge y se mueve. Ashenfall no es un escenario: es un organismo. Un territorio fracturado por cicatrices mágicas, por tormentas perpetuas, por ruinas que parecen recordar quién las construyó y quién las perdió. Un continente donde los dragones han despertado tras siglos de silencio, y ese despertar ha sido tan violento que ha cambiado la forma en que la tierra se comporta. Llegas como un aventurero humilde, casi insignificante, alguien que pisa Ashenfall sin entender la magnitud del desastre. Antes incluso de poner un pie en el contine...