Hop 'n' Marty, plataformas, locura y risas a ritmo de salto.

Hop 'n' Marty en Nintendo Switch es de esos juegos que te entran por los ojos con pinta de plataforma retro simpaticón… y luego te das cuenta de que estás metido hasta el cuello en mundos gigantescos, bichos rarísimos y situaciones que parecen sacadas de un sueño febril después de comerte una pizza entera a las tres de la mañana. Es un plataformas 3D de la vieja escuela, de esos que te recuerdan a cuando los juegos eran coloridos, un poco caóticos y llenos de coleccionables que te hacen sentir como si estuvieras limpiando la casa de tu abuela pero con más gracia.

La historia arranca con Marty, un tití de mechón blanco que vive tan tranquilo en la selva con su colega Hop, una rana venenosa que hace de mascota, compañero de piso y gurú espiritual. Un día normal, de esos de rascarse la barriga y mirar mariposas, se va todo al garete porque unos pobres pigmeos han sido secuestrados y encerrados en jaulas repartidas por mundos que no tienen ningún sentido lógico. Y claro, a Marty y Hop les toca ponerse las pilas, saltar, correr, explorar y rescatar a todo el mundo como si fueran los bomberos del multiverso.

La jugabilidad es puro amor a los plataformas clásicos: saltos precisos, mundos enormes llenos de secretos, coleccionables por todas partes y ese ritmo de “solo un poquito más” que te engancha sin que te des cuenta. Cada mundo tiene su propio estilo, y cuando digo estilo, me refiero a que pasas de estar en la casa de un gigante —donde todo es tan grande que te sientes como una hormiga con ansiedad— a pasearte por calles que parecen sacadas de un juego de terror clásico, pero en versión “no te asustes, que esto es para todos los públicos”. Y entre medias, un montón de personajes rarísimos que te ayudan, te hablan, te piden cosas o simplemente existen para que te rías un rato.

Los enemigos son igual de variopintos: criaturas que parecen diseñadas por alguien que mezcló plastilina con café, bichos que te persiguen sin saber muy bien por qué y obstáculos que están ahí solo para fastidiarte el salto perfecto. No son especialmente malvados, pero sí lo bastante molestos como para que les cojas cariño y odio al mismo tiempo.

Gráficamente, el juego apuesta por un estilo retro 3D modernizado, con colores vivos, escenarios amplios y ese toque de “esto podría haber salido en una consola antigua, pero ahora se ve mucho mejor”. En Switch se mueve con soltura, con animaciones simpáticas y mundos que, sin ser hiperrealistas, tienen un encanto que te atrapa. Es de esos juegos que no buscan dejarte boquiabierto, sino sacarte una sonrisa constante.

El sonido acompaña con música alegre, melodías pegadizas y efectos que parecen sacados de un dibujo animado. Nada de orquestas épicas ni violines dramáticos: aquí todo es buen rollo, ritmo y un toque de nostalgia que te hace mover el pie sin darte cuenta.

Detrás de esta locura están Diplodocus Games y Evilkookey Games, dos estudios que, según la información disponible, han apostado por crear un plataformas que mezcla humor, exploración y estética retro sin miedo a ser raro. Y la distribución corre a cargo de la propia Nintendo a través de su eShop, lo que le da ese empujoncito de visibilidad que un juego tan peculiar merece.

En conjunto, Hop 'n' Marty es una aventura colorida, divertida y con mucha personalidad, perfecta para quienes echan de menos los plataformas 3D de antes pero quieren algo fresco, simpático y con un dúo protagonista que podría protagonizar su propio dibujo animado sin despeinarse. Es un viaje lleno de mundos locos, personajes estrafalarios y coleccionables para aburrir, ideal para desconectar y pasarlo bien sin complicaciones. Y en Switch, además, te lo llevas a cualquier parte, que siempre suma.

Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:

 


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