Borderlands: La Palestra Sangrienta del Sr. Torgue — crónica narrativa de un juego que entra gritando
Hay juegos de mesa que se abren con delicadeza, como quien destapa una caja de bombones envuelta en papel dorado, con música suave de fondo y una luz cálida que invita a la calma. Mención aparte está Borderlands: La Palestra Sangrienta del Sr. Torgue , que no se abre: se desencadena, como si la tapa fuera una compuerta que mantenía encerrado algo que llevaba horas golpeando desde dentro, esperando el momento exacto para saltarte a la cara. Porque lo que escuchas cuando abres la caja es y ojito antes de abrirla asegúrate de tener +14 años: “¡¡¡BIENVENIDO A LA ARENA, PEDAZO DE CARNE!!! ¡¡¡ESPERAMOS QUE HAYAS TRAÍDO TU PROPIO SEGURO MÉDICO!!!” Porque desde el primer segundo, la sensación no es la de estar abriendo un juego de mesa, sino la de estar manipulando un artefacto ilegal que alguien te ha vendido en un callejón oscuro de Pandora, envuelto en una manta mugrienta y acompañado de un susurro que decía: “No lo abras aquí. No delante de la policía. No delante de nadie.” Aunque es entre...