Ancient Farm: el simulador egipcio que te hace sudar más que el propio desierto
Ancient Farm es ese juego que te dice: “¿Quieres una granja? Perfecto. Pero te la curras tú, campeón”. Nada de tractores, nada de automatización, nada de máquinas modernas. Aquí todo se hace como en el Antiguo Egipto: con tus manos, tu paciencia y la esperanza de que el sol no te derrita antes de terminar de regar.
La premisa es simple pero efectiva: te plantan en un pedazo de tierra que parece sacado de un documental sobre sequías extremas, te dan unas herramientas que parecen reliquias arqueológicas y te dicen: “Haz magia”. Y tú, como buen jugador, te pones a ello. Poco a poco, ese erial empieza a parecer una granja, y cada pequeño avance se siente como si hubieras construido una pirámide tú solo. Sin esclavos. Sin faraón. Solo tú y tu azada.
La historia no es profunda ni falta que le hace. No hay drama palaciego, no hay dioses lanzándote rayos, no hay momias persiguiéndote por los cultivos. Es un juego que va de vivir el día a día en una granja egipcia, con sus ritmos lentos, sus tareas repetitivas y ese encanto de “vida tranquila pero con arena hasta en los calcetines”. Es casi zen, pero con más sudor.
Ahora, la jugabilidad… aquí es donde Ancient Farm se pone interesante. El juego es un festival de tareas manuales: arar, sembrar, regar, cosechar, repetir. Pero no de forma aburrida, sino con ese toque de “si no lo hago yo, no lo hace nadie”. Cada cultivo tiene sus fases, sus tiempos, sus caprichos. Si te despistas, se te seca la cosecha y te quedas mirando al horizonte como un agricultor derrotado. Pero cuando lo haces bien, cuando ves crecer tus plantas, cuando recoges tu primera cosecha… es un subidón. Un subidón agrícola, pero subidón al fin y al cabo.
Y no solo cultivas. También construyes talleres, almacenes, templos y estructuras que te permiten ampliar tu producción. Pero ojo: aunque desbloquees edificios nuevos, el espíritu del juego sigue siendo artesanal. Aquí no hay máquinas que hagan el trabajo por ti. Aquí eres tú, tu pala y tu fuerza de voluntad. Es un simulador que te dice: “¿Quieres progreso? Pues trabaja”. Y oye, funciona.
La ambientación es uno de los puntos más bonitos del juego. No es el típico Egipto de película lleno de pirámides gigantes y momias bailando. Es un Egipto rural, cotidiano, lleno de canales de riego, casas de adobe, campos que luchan contra el sol y un paisaje que mezcla serenidad con dureza. Los colores terrosos, las sombras largas, el cielo abrasador… todo está pensado para que sientas que realmente estás allí, sudando como un campesino del Nilo.
Los gráficos no buscan el realismo extremo, pero tienen un encanto especial. Son limpios, cálidos, agradables. Lo justo para que la granja se sienta viva sin convertir tu PC en un horno (que ya bastante calor hace en el juego). Y el sonido acompaña de maravilla: viento, agua, pasos sobre la arena, herramientas golpeando la tierra… es un ASMR agrícola egipcio. La música aparece de vez en cuando, suave, sin molestar, como si el propio desierto te estuviera tarareando algo.
En cuanto a quién está detrás del invento, A2 Softworks es la desarrolladora responsable. Un estudio pequeño, especializado en simuladores que apuestan por la calma, la repetición y el trabajo manual. No hacen juegos para gente que quiere acción frenética; hacen juegos para quienes disfrutan del proceso, del ritmo lento, de ver cómo algo crece con esfuerzo. Y Ancient Farm es exactamente eso.
La distribución corre a cargo de Ultimate Games S.A., junto con PlayWay S.A. y Ultimate Publishing. Estas compañías son básicamente las reinas del “simulador de lo que sea”. Si existe una profesión, una actividad o un nicho extraño, probablemente ya han publicado un juego sobre ello. Y Ancient Farm encaja perfectamente en su catálogo de experiencias tranquilas, específicas y un poco peculiares.
En resumen, Ancient Farm es un simulador que te invita a desconectar, a ensuciarte las manos (virtualmente), a trabajar la tierra y a disfrutar del proceso. No es rápido, no es explosivo, no es épico. Es un juego que te dice: “Relájate. Respira. Riega tus cultivos. Mira cómo crecen”. Y si eso te suena a planazo, entonces este juego te va a encantar. Si no… bueno, siempre puedes volver a los shooters.
Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:





