Apartment No 129: el piso donde entras grabando un vlog y sales replanteándote tu existencia

Apartment No 129 en PlayStation 5 es de esos juegos que te hacen mirar de reojo el pasillo de tu casa cuando apagas la consola. La historia parte de un suceso real ocurrido en Turquía en 2009, cuando dos chicas que vivían en el famoso apartamento realizaron rituales satánicos y murieron de forma misteriosa esa misma noche. El juego toma esa base y la convierte en un viaje paranormal en el que sigues a Emir, un creador de contenido que decide meterse en el edificio abandonado para grabar “cositas” y acaba encontrándose con algo que no es precisamente material para un vlog relajado. La narrativa va goteando poco a poco, como si el propio edificio te fuera contando secretos a regañadientes, y eso le da un toque muy chulo: nunca sabes si lo que estás viendo es real, si es sugestión o si el apartamento está jugando contigo.

La jugabilidad es la típica del terror psicológico en primera persona, pero con ese punto de “te juro que no quiero abrir esta puerta, pero el juego me obliga”. No vas armado hasta los dientes ni nada por el estilo; aquí la gracia está en explorar, resolver pequeños acertijos, encender velas, revisar habitaciones que huelen a tragedia y aguantar los sustos que te lanza el apartamento como si fuera un vecino pesado. No es un juego de acción, es más de tensión continua, de caminar despacio porque sabes que algo va a pasar… y pasa. La vibración del DualSense ayuda bastante a meterte en el ambiente, porque cada crujido, cada golpe y cada respiración rara te llega por las manos y te pone los nervios a bailar sevillanas.

Y cuando hablamos de enfrentamientos, ojo, no esperes peleas épicas ni quick-time events heroicos. Aquí los “enemigos” son más bien presencias que se te plantan delante como si el mismísimo edificio quisiera recordarte que no eres bienvenido. No luchas contra ellas, las sobrevives, que es distinto. A veces aparecen sombras que se mueven como si estuvieran hechas de humo con mala leche, otras veces figuras humanas que no deberían estar ahí, quietas, mirándote desde el fondo del pasillo como si estuvieran esperando a que parpadees para acercarse un poquito más. Y tú, claro, avanzas con esa mezcla de valentía y ganas de salir corriendo que solo dan los juegos de terror bien hechos.

Los “enfrentamientos” son más psicológicos que físicos: puertas que se cierran solas, pasos que suenan detrás de ti cuando sabes perfectamente que estás solo, objetos que cambian de sitio, susurros que te rozan la nuca… y de repente, ¡zas!, una aparición que te corta la respiración y te obliga a retroceder como si te hubieran tirado un cubo de agua fría. No puedes defenderte, no puedes contraatacar, solo puedes intentar no perder la calma mientras el apartamento juega contigo como un gato con un ovillo.

Esa indefensión total es lo que hace que cada encuentro sea un mini infarto. Sabes que no puedes hacer nada más que aguantar, esconderte o rezar para que la cosa que te está siguiendo decida que hoy no tiene ganas de matarte del susto. Y cuando por fin pasa el peligro, te quedas un momento quieto, respirando hondo, preguntándote por qué demonios sigues avanzando en vez de apagar la consola y ponerte una comedia romántica para compensar.

Pero claro, ahí está la magia del juego: te atrapa, te aprieta, te suelta… y tú sigues, porque cada enemigo, cada aparición y cada susto está colocado con una mala leche deliciosa que hace que quieras ver qué te espera detrás de la siguiente puerta, aunque tu instinto de supervivencia esté gritando que no lo hagas.

La ambientación es, sin exagerar, el plato fuerte. El edificio está hecho polvo, lleno de detalles que cuentan historias sin necesidad de diálogos: muebles tirados, paredes desconchadas, símbolos raros, velas apagadas… y esa sensación de que el aire está cargado de algo que no quieres respirar. El juego se inspira en la leyenda urbana que surgió tras el suceso real, donde los vecinos aseguraban haber sentido un terremoto, escuchado ventanas romperse y visto fenómenos paranormales, aunque oficialmente no se registró ningún terremoto. Todo eso se nota en el diseño del apartamento, que parece vivo, como si te observara desde cada esquina.

En cuanto a armas… bueno, aquí no esperes escopetas ni katanas. Tu arma principal es tu valentía, y a veces ni eso. El juego apuesta por la indefensión total, lo que hace que cada encuentro con lo paranormal te deje el corazón como un tambor. Los enemigos no son “enemigos” al uso, sino presencias, sombras, apariciones que se mueven como si estuvieran hechas de pesadillas. No puedes luchar contra ellas, solo sobrevivir, esconderte o rezar para que desaparezcan. Es un terror más psicológico que físico, y eso le sienta genial.

Los gráficos cumplen muy bien para un indie. No es un portento técnico, pero sabe dónde poner el esfuerzo: iluminación inquietante, sombras que parecen tener vida propia, texturas sucias que casi puedes oler y un uso del color que te hace sentir atrapado en un sitio donde no deberías estar. En PS5 se ve nítido, fluido y con ese toque de “esto podría ser un documental de sucesos paranormales de madrugada”. El sonido, por su parte, es de esos que te hacen querer jugar con las luces encendidas. Crujidos, golpes, susurros, respiraciones, ruidos que no sabes de dónde vienen… y una banda sonora mínima pero efectiva, que aparece justo cuando tu cerebro dice “no, por favor, ahora no”. Es un juego que entiende que el sonido es el 70% del terror, y lo aprovecha a tope.

Sobre quién está detrás del invento, el desarrollo corre a cargo de Batuhan Gündüz, también conocido por Dead Witness Studio, un estudio pequeñito pero con ganas de hacerte pasar un mal rato de los buenos. La distribución la lleva Axyos Games, que también aparece como responsable en la ficha oficial de PlayStation Store. Entre ambos han montado un proyecto que, sin ser un triple A, tiene personalidad, mala leche y un cariño evidente por el terror psicológico.

En resumen, Apartment No 129 en PS5 es como entrar en un escape room maldito donde todo está diseñado para que te arrepientas de haber entrado, pero al mismo tiempo no puedas dejar de avanzar. Es tenso, oscuro, inquietante y perfecto para quienes disfrutan del terror que se te mete en la cabeza y no te suelta. Si te gustan las historias basadas en hechos reales, los sustos bien colocados y los juegos donde la atmósfera es la verdadera protagonista, este apartamento te va a encantar… aunque luego no quieras dormir solo.

Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:



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