Corner Kitchen Fast Food Simulator en PS5: el caos culinario más divertido que vas a vivir sin quemarte las cejas
Corner Kitchen Fast Food Simulator en PS5, ampliado y con más mala leche divertida, es básicamente el sueño húmedo de cualquier persona que haya trabajado en hostelería y quiera revivir el trauma… pero riéndose. El juego no se conforma con ponerte a cocinar: quiere que sudes, que te estreses, que grites a la pantalla como si los clientes pudieran oírte y, sobre todo, que te rías de lo ridículo que puede llegar a ser preparar una hamburguesa virtual mientras todo a tu alrededor se desmorona como si fuera un reality de cocina con presupuesto cero.
Hacer hamburguesas aquí es una experiencia espiritual. Primero tienes que coger el pan, que siempre parece estar en el sitio menos lógico. Luego la carne, que se cocina a la velocidad de un documental de naturaleza: lenta cuando tienes prisa y demasiado rápida cuando te despistas medio segundo. Y cuando por fin la tienes lista, aparece un cliente que quiere “sin pepinillos, sin cebolla, sin salsa, sin nada”… básicamente aire entre dos panes. Y tú, obediente, se lo haces. Porque en Corner Kitchen el cliente no siempre tiene razón, pero tiene la paciencia de un francotirador: si tardas un poco más, te mira mal y se va. Y tú te quedas con la hamburguesa en la mano, sintiéndote como un chef rechazado por la vida.
La cocina es un caos maravilloso. Las patatas saltan como si tuvieran personalidad propia, las bebidas se derraman con una facilidad insultante y los aparatos fallan justo cuando estás a punto de completar un pedido perfecto. El DualSense vibra como si te estuviera diciendo “¿ves? te lo dije, no vales para esto”. Los gatillos adaptativos añaden resistencia cuando usas utensilios, así que cortar pan se siente como si estuvieras partiendo un tronco. Y cuando algo se quema, el mando vibra con la intensidad de un terremoto emocional.
Y hablando de hamburguesas, hacerlas en PS5 es casi una experiencia física. El DualSense vibra cuando aplastas la carne, cuando le das la vuelta, cuando se te quema, cuando la tiras al suelo sin querer… básicamente vibra cada vez que haces algo que en una cocina real te costaría el despido. Montarlas es un ejercicio de precisión quirúrgica: pan, carne, queso, lechuga, tomate, salsa… y justo cuando la tienes perfecta, aparece un cliente que quiere “todo igual pero sin tomate”. Y ahí vas tú, deshaciendo tu obra maestra como si fueras un escultor obligado a romper su estatua porque al cliente no le gusta la nariz.
La desarrolladora, Tiny Pixel Kitchen, es una de esas compañías que parecen haber nacido para recordarte que la vida es demasiado corta para simuladores serios. Les encanta coger situaciones cotidianas y convertirlas en un festival de caos. No tienen el presupuesto de los grandes estudios, pero sí una creatividad que parece alimentada por noches sin dormir y litros de café. Su filosofía es simple: “si no te ríes jugando, lo estamos haciendo mal”. Y Corner Kitchen es la prueba de que lo hacen muy, muy bien.
La distribuidora, Ultimate Games, es de esas compañías que parecen tener un radar especial para detectar juegos que no buscan épica, sino diversión pura y sin filtros. Su catálogo está lleno de títulos que te guiñan un ojo y te dicen: “relájate, hoy no vienes a salvar el mundo… vienes a intentar que no se te queme una hamburguesa”. Y Corner Kitchen encaja tan bien en esa filosofía que casi parece que lo hayan diseñado pensando en ellos. Lo han movido como lo que realmente es: un simulador de comida rápida que no pretende convertirte en chef, sino en un superviviente del caos culinario, alguien capaz de reírse mientras la freidora amenaza con declararse en huelga y los clientes te miran como si hubieras arruinado su existencia por tardar diez segundos más en servir unas patatas.
La versión de PS5 es la más pulida, la más fluida y la que mejor exprime el hardware, pero ampliado se entiende todavía mejor: el juego va tan rápido que parece que la consola te esté diciendo “venga, campeón, a ver cuánto aguantas antes de que se te queme TODO”. Los tiempos de carga son tan ridículamente cortos que no te da tiempo ni a recolocar el mando en las manos; pasas de un pedido a otro como si estuvieras en una cadena de montaje donde nadie ha oído hablar del concepto “descanso”. Literalmente pestañeas y ya tienes a otro cliente pidiéndote una hamburguesa con más especificaciones que un coche de lujo.
La sensación general es la de estar jugando a un título pequeño, sí, pero tan cuidado que se nota que los desarrolladores han puesto cariño, humor y probablemente un poco de malicia. Todo está pensado para que te rías incluso cuando estás al borde del colapso culinario. Cada desastre, cada bandeja que se cae, cada bebida que se derrama, cada hamburguesa que se carboniza como si fuera carbón vegetal… todo tiene ese toque de “esto está hecho para que te diviertas, no para que seas Gordon Ramsay”.
El humor del juego se potencia muchísimo en PS5 porque todo es más rápido, más suave y más caótico. La consola mueve el juego sin despeinarse, así que el caos no viene de la máquina, viene de ti, de tus manos, de tu capacidad para no entrar en pánico cuando tienes tres freidoras sonando, dos bebidas derramadas y un cliente que te mira como si fueras la peor persona del planeta por tardar cinco segundos más en servirle unas patatas.
Si te gustan los juegos que mezclan estrés, risas y esa satisfacción absurda de montar una hamburguesa perfecta mientras todo arde a tu alrededor, Corner Kitchen Fast Food Simulator en PS5 es una joyita. Es caótico, es absurdo, es divertidísimo y, sobre todo, es un recordatorio de que la cocina… mejor en los videojuegos, donde quemar la comida solo te cuesta puntos y no una bronca del encargado.
Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:






