👺 PIT OF GOBLIN: el caótico descenso a una mazmorra donde tus amigos son tu mejor esperanza… y probablemente también tu mayor problema

PIT OF GOBLIN de inicio parece una aventurilla simpática de goblins traviesos correteando por mazmorras. Pero cuando entras entras en una partida y descubres que la realidad consiste en bajar a un agujero maldito lleno de trampas, criaturas que quieren arrancarte la cabeza, compañeros que olvidan ayudarte cuando más lo necesitas y una entidad conocida como Rey-Reina Goblin cuya dieta parece consistir en todo lo que encuentras... y posiblemente en ti si no cumples con las entregas. El resultado es una mezcla tremendamente adictiva entre horror cooperativo, exploración, extracción de recursos y puro caos multijugador que recuerda a algunos de los grandes fenómenos recientes del género, aunque con una personalidad propia mucho más disparatada y una ambientación de fantasía oscura que le sienta de maravilla.



La premisa es sencilla, pero precisamente por eso funciona tan bien. Encarnamos a uno de estos pequeños y desdichados goblins cuya misión consiste en descender a las profundidades de peligrosas catacumbas, criptas y ruinas para recolectar comida, botín y objetos de valor. Todo ello debe servir para alimentar a la gigantesca e insaciable figura que gobierna vuestro miserable mundo. La historia no se apoya en largas secuencias cinematográficas ni en toneladas de diálogos. Aquí la narrativa surge principalmente de la propia situación en la que viven estos personajes. Son criaturas pequeñas, débiles y claramente prescindibles enviadas una y otra vez a lugares donde cualquier cosa puede matarles. Existe incluso cierto humor negro en esa idea. No eres un héroe legendario destinado a salvar el reino. Eres un pobre goblin que intenta sobrevivir una jornada más sin acabar en el menú del día. 



Donde realmente brilla la experiencia es en su jugabilidad. Todo gira alrededor de un ciclo de riesgo y recompensa que consigue enganchar desde el primer momento. El objetivo parece simple: bajar, recoger recursos y regresar con vida. El problema es que cuanto más profundamente te adentras en las mazmorras, mayores son las recompensas... y también las posibilidades de terminar protagonizando una muerte ridículamente vergonzosa. El juego te obliga continuamente a tomar decisiones. ¿Te conformas con el botín que ya llevas encima y vuelves a la superficie? ¿O te arriesgas a explorar una sala más porque quizá haya tesoros mejores? Normalmente esa última habitación es precisamente la que acaba provocando el desastre. Es una ley no escrita de este tipo de juegos.. tu lo sabes, nosotros lo sabemos...

La exploración tiene muchísimo peso. Cada expedición está llena de pasillos oscuros, zonas ocultas, objetos que recoger, trampas que esquivar y amenazas imprevisibles. La gestión del inventario también aporta una dosis extra de tensión. No puedes cargar con todo lo que encuentras, así que constantemente debes valorar qué merece la pena transportar y qué vas a dejar atrás. Algunos objetos ocupan más espacio o requieren ambas manos, reduciendo tus posibilidades de defensa o movimiento. Son detalles que parecen pequeños sobre el papel, pero que durante la partida generan decisiones constantes y mantienen la tensión en niveles muy altos.

PIT OF GOBLIN entiende perfectamente algo fundamental: el terror y la comedia pueden convivir. De hecho, gran parte de su magia nace precisamente de esa mezcla. Puedes estar avanzando lentamente por un corredor, convencido de que algo horrible está acechando tras la siguiente esquina, cuando de repente escuchas a uno de tus compañeros gritar como si hubiera visto al mismísimo fin del mundo porque activó una trampa absurda. Cinco minutos después eres tú quien corre despavorido perseguido por algún monstruo mientras tus supuestos aliados deciden que la mejor estrategia posible consiste en observar el espectáculo desde una distancia prudencial. 



El componente cooperativo es, sin discusión, la auténtica estrella del espectáculo. Las partidas permiten formar grupos de hasta cuatro jugadores para afrontar juntos las expediciones. Sobre el papel todos trabajan por un objetivo común: conseguir suficiente comida y recursos para satisfacer al Rey-Reina Goblin y regresar vivos. En la práctica, la situación suele ser bastante más caótica. Hay jugadores que adoptan un papel más explorador, otros que intentan organizar al grupo y otros cuya misión parece consistir exclusivamente en provocar accidentes. El sistema permite colaborar de forma muy natural. Compartir hallazgos, rescatar compañeros, repartir recursos o coordinar rutas de exploración se convierte en parte esencial de la supervivencia. Pero también existe la posibilidad de actuar por libre y convertir cada partida en una especie de experimento social donde nunca sabes exactamente quién es un aliado fiable y quién va a desaparecer con el mejor botín en el peor momento posible.

A todo esto hay que sumar una de las características más divertidas del juego: el chat de voz por proximidad. Puede parecer un simple añadido, pero cambia completamente la forma en la que se desarrollan las partidas. Cuando los jugadores están cerca pueden comunicarse con normalidad, pero al separarse las voces desaparecen hasta quedar engullidas por la distancia. Esto genera escenas fantásticas. Escuchas a un compañero pidiendo ayuda desde algún lugar de la oscuridad mientras intentas localizarlo guiándote únicamente por su voz. Oyes un grito lejano y de inmediato entiendes que algo ha salido terriblemente mal. En ocasiones incluso provoca situaciones involuntariamente cómicas, como pasar varios minutos buscando al resto del grupo para descubrir que llevan media partida explorando una zona completamente distinta. 



A nivel grafico, PIT OF GOBLIN apuesta por una dirección artística muy particular. No busca el hiperrealismo ni la espectacularidad técnica de las superproducciones. Su fuerza reside en la personalidad. El diseño de personajes tiene ese toque caricaturesco que encaja perfectamente con el tono del juego, mientras que los escenarios logran transmitir una atmósfera opresiva y desagradable cuando es necesario. Las mazmorras presentan una mezcla muy efectiva de fantasía oscura y terror. Hay zonas que inspiran curiosidad y otras que hacen que quieras salir corriendo inmediatamente. La iluminación juega un papel fundamental, creando rincones donde cualquier sombra parece esconder una amenaza. La versión de PlayStation 5 permite disfrutar de esa ambientación con gran fluidez y comodidad, reforzando la sensación de inmersión durante las largas sesiones cooperativas.

El apartado sonoro realiza un trabajo igual de importante. Los efectos de sonido son esenciales para detectar peligros, orientarse dentro de los niveles o reaccionar a eventos inesperados. Los pasos, los gruñidos lejanos, los mecanismos de las trampas o las criaturas ocultas ayudan a construir una tensión constante. La música sabe cuándo aparecer y cuándo desaparecer para dejar que el silencio haga su trabajo. Sin embargo, el verdadero protagonista sonoro vuelve a ser el chat de proximidad. En pocos juegos escuchar un grito aterrorizado de un amigo resulta tan útil y tan divertido al mismo tiempo. Hay momentos en los que una simple voz alejándose por un corredor oscuro genera más tensión que cualquier banda sonora.



En resumen, PIT OF GOBLIN entiende perfectamente por qué este tipo de experiencias cooperativas están conquistando a tantos jugadores. No intenta asustarte constantemente ni convertir cada expedición en una película de terror puro. Lo que busca es algo mucho más inteligente: crear historias emergentes. Historias que nacen de las decisiones del grupo, de los errores, de los accidentes y de las pequeñas traiciones. Es de esos juegos donde la mejor parte no es lo que ocurre en pantalla, sino cómo acabas contándolo después. Esa partida en la que todos os perdisteis. Ese compañero que desapareció misteriosamente con el mejor tesoro. Ese rescate imposible que salió bien por pura casualidad. O esa expedición perfecta que terminó en desastre por culpa de la codicia de alguien que pensó: "solo voy a abrir una puerta más". Ya sabéis cómo acaba siempre esa historia.


Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento: