Guess the Flag!, el único juego donde una bandera te humilla más rápido que un examen sorpresa de geografía

Guess the Flag! en PS5 es básicamente el videojuego que te mira a los ojos, sonríe con inocencia… y luego te revienta el ego en menos de cinco minutos. Tú entras pensando “bah, banderitas, esto me lo paso yo mientras me hago un café”, y de repente estás sudando, dudando de tu existencia y preguntándote por qué demonios hay tantos países con franjas rojas, blancas y azules. Es como un examen sorpresa de geografía, pero con colores chillones y sin la presión de un profesor, aunque la tele te juzga igual.

La “historia” es tan mínima que casi da risa: el juego te suelta un montón de banderas y te dice “venga, figura, adivina”. No hay trama, no hay personajes, no hay drama… pero sí hay un montón de banderas que parecen diseñadas específicamente para confundirte. Algunas son fáciles, otras parecen inventadas por un diseñador que se quedó sin ideas y dijo “pongo tres rayas y que se apañen”. Y tú ahí, intentando recordar si esa era de un país real o de un torneo de voleibol.

La jugabilidad es un festival de humillación divertida. Te ponen una bandera y tú eliges el país. O te ponen el país y tú eliges la bandera. O te hacen escribir el nombre como si estuvieras en un concurso de televisión sin premio. O te mezclan todo en un modo aleatorio que es básicamente el equivalente geográfico de una lavadora centrifugando tu cerebro. Cada acierto te hace sentir un genio mundial; cada fallo te hace replantearte si deberías volver al colegio.

Los modos de juego son una maravilla del caos organizado. Tienes seis, cada uno con su propia forma de hacerte dudar de tus conocimientos: emparejar, invertir, escribir, memorizar, relacionar lugares… y el modo aleatorio, que es como si el juego te dijera “¿te crees listo? JA”. Es perfecto para jugar solo, con amigos o para demostrarle a tu pareja que sí, efectivamente, confundes la bandera de Polonia con la de Indonesia desde 1998.

Las regiones disponibles son todas. TODAS. El planeta entero. Países grandes, países pequeños, islas que no sabías que existían, territorios que parecen inventados por un escritor de fantasía, y organizaciones internacionales que tienen bandera propia porque claro, por qué no. Es como un viaje alrededor del mundo, pero sin jet lag y con más insultos a tu propia memoria.

Gráficamente, el juego es tan limpio que parece recién planchado. Las banderas se ven perfectas, con colores vibrantes y bordes nítidos, como si estuvieran posando para una sesión de fotos. No hay efectos locos ni explosiones, pero tampoco las necesitas: aquí lo importante es que veas bien si la franja azul va arriba o abajo, porque eso te puede costar la dignidad. El texto es grande, claro y amable, como diciendo “venga, que no quiero que falles… pero vas a fallar”.

El sonido acompaña con música suave, casi de ascensor, que te mantiene zen mientras tú estás teniendo una crisis existencial porque no recuerdas la bandera de Nepal. Los efectos son discretos, pero cada acierto suena a victoria y cada fallo suena a “ay, amigo…”.

La compañía detrás de esta fiesta geográfica es SOURCE BYTE, un estudio pequeño que se ha especializado en juegos que parecen inocentes pero que te enganchan como si fueran pipas. Ellos mismos lo distribuyen en PlayStation Store, así que es un proyecto muy directo: sencillo, accesible, barato y perfecto para picarte contigo mismo o con quien tengas al lado.

En resumen, Guess the Flag! es ese juego que parece una tontería… hasta que te atrapa. Es divertido, es adictivo, es educativo sin ponerse pesado y es ideal para descubrir que tu memoria es peor de lo que pensabas. Y cuando empiezas a acertar banderas que antes ni sabías que existían, te sientes como si hubieras desbloqueado un superpoder geográfico. Una maravilla para reírte, aprender y cabrearte un poquito con cariño.


Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:



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