Disco Simulator, la noche es tuya y el club lo moldeas tú, desde el lujo más brillante hasta el caos más delicioso.

Disco Simulator en Xbox Series X es de esos juegos que, sin hacer ruido, te sueltan las llaves de un club nocturno y te dicen: “hala, apáñatelas”. Y ahí estás tú, con un local vacío, cuatro paredes tristes y la misión de convertir aquello en el templo definitivo del perreo, el techno, el dance o lo que te dé la gana. Porque de eso va la cosa: un tycoon de gestión pura y dura, pero con brillantina, luces estroboscópicas y decisiones que pueden convertir tu discoteca en un paraíso del desfase o en un tugurio donde no entra ni el DJ.

La jugabilidad es muy de “empieza desde cero y ve construyendo tu imperio”. Tienes que levantar paredes, elegir el mobiliario, colocar barras, baños, luces, altavoces… todo lo que hace que un club funcione y, sobre todo, que parezca que funciona. Luego viene la parte más divertida: contratar personal, desde camareros hasta porteros con cara de pocos amigos, pasando por DJs y artistas invitados. Cada uno tiene sus habilidades, sus manías y su impacto en la experiencia del cliente. Y sí, aquí los clientes son un poco como en la vida real: si la música no les gusta, si la cola es larga o si el baño parece sacado de un festival a las 5 de la mañana, se te van y te dejan el local vacío.

Lo bueno es que el juego te da bastante libertad para experimentar, pero libertad de la buena, de esa que te hace sentir como si fueras el dueño de la noche y nadie pudiera decirte que tu idea de poner una bola de discoteca gigante encima del baño es una locura. Puedes montar un club elegante, con mármol, sofás que parecen sacados de un hotel de lujo y camareros que te miran como si fueras pobre aunque seas su jefe. O puedes irte al extremo contrario y crear un local cutre pero con encanto, de esos que parecen un garaje reconvertido donde la gente entra porque “tiene personalidad”, aunque en realidad solo tiene humedad y luces de feria.

Si te vienes arriba, también puedes levantar un club gigantesco lleno de salas temáticas: una para techno, otra para reggaetón, otra para trance, otra para gente que solo quiere hablar de criptomonedas… lo que quieras. Y si lo tuyo es el rollo oscuro y berlinés, puedes montar un antro donde solo suena techno duro, la iluminación es mínima y la gente baila como si estuviera invocando a un espíritu ancestral. El juego no te juzga, te deja fluir.

La parte de los eventos es otro festival. Puedes organizar noches temáticas, planificar conciertos, traer DJs invitados que cuestan más que todo tu mobiliario junto y montar promociones que atraen a más gente que una happy hour en verano. Y mientras tanto, juegas con la economía del local: precios de las copas, gastos de personal, mantenimiento, marketing… pero sin ese estrés de simulador hardcore donde un error te manda a la ruina. Aquí puedes trastear, probar cosas, equivocarte y seguir adelante sin que el juego te dé una colleja.

Todo esto con un ritmo relajado, casi terapéutico, que convierte la gestión en un juguete más que en un trabajo. Y según la información disponible, la versión de Xbox funciona bastante fluida y optimizada para Series X, así que puedes montar tu imperio nocturno sin tirones, sin tiempos de carga eternos y sin que tu consola suene como si fuera a despegar. Una experiencia redonda para dejar volar tu creatividad… o tus ganas de montar el club más caótico del planeta.

En cuanto a gráficos, no esperes un despliegue técnico de infarto, pero sí un estilo visual limpio, funcional y agradable. Todo está pensado para que puedas ver claramente lo que pasa en tu club, desde la pista de baile hasta la barra. Las animaciones son sencillas, pero cumplen. Lo importante aquí no es el realismo, sino la claridad y el rollito colorido que acompaña bien al tono del juego.

El sonido es uno de los puntos más simpáticos. No vas a encontrar temazos licenciados, pero sí una mezcla de música dance, techno y chill que encaja perfectamente con el ambiente. Según la información disponible, la banda sonora está pensada para acompañar la experiencia sin hacerse repetitiva. No es que vayas a descubrir tu nuevo artista favorito, pero te mete en el mood de club sin problema.

Sobre quién está detrás del juego, aquí la cosa tiene su gracia. Disco Simulator fue desarrollado por dos estudios polacos: Games Incubator y Frozen Cave Studio. Son equipos que suelen moverse en el terreno de los simuladores curiosos, esos que parecen una idea loca pero luego funcionan sorprendentemente bien. Y la distribución corre a cargo de Ultimate Games S.A., una compañía que ya es casi sinónimo de “simulador raro pero adictivo” y que también se encargó de preparar las versiones para consola.

En conjunto, Disco Simulator es ese tipo de juego que no pretende cambiar tu vida, pero sí darte horas de entretenimiento mientras montas el club nocturno de tus sueños (o de tus pesadillas). Es relajado, es simpático, tiene más profundidad de la que parece y, sobre todo, te deja jugar a ser el rey o la reina de la noche sin tener que aguantar borrachos reales ni limpiar baños de verdad. Y solo por eso ya merece una oportunidad.


Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:


 

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