Horror Night with Tung Tung Tung Sahur, una mansión que respira, un monstruo con ritmo y tú intentando no morir del susto
Con Horror Night with Tung Tung Tung Sahur la cosa arranca con una vibra muy de “esto no puede salir bien”, porque el juego te suelta en mitad del bosque, de noche, con el coche roto y cero cobertura, y tú, como buen protagonista de peli de terror, decides que la mansión siniestra en lo alto de la colina es claramente la mejor opción. En cuanto cruzas la puerta —que, por cierto, se abre sola como si estuviera encantada de verte— ya sabes que has firmado tu sentencia. Y ahí empieza el festival: estás atrapado, no hay ventanas que se abran, no hay puertas que cedan, y lo único que sí se mueve es algo que no deberías haber despertado. Ese “algo” es Tung Tung Tung Sahur, una criatura que parece salida de un ritual extraño, con un ritmo propio y un sentido del humor que mezcla lo macabro con lo juguetón. Cada vez que lo escuchas murmurar su nombre desde las sombras, sabes que te toca correr, esconderte o rezar lo que sepas.
La ambientación juega muchísimo a su favor. La mansión es un laberinto de habitaciones que parecen congeladas en el tiempo: pasillos interminables, retratos que te siguen con la mirada, luces que parpadean como si estuvieran a punto de darte un susto cardíaco y un silencio que pesa más que cualquier banda sonora. Todo está diseñado para que sientas que alguien —o algo— te observa desde cada esquina. Y cuando no es la casa la que te pone nervioso, es el propio Tung Tung, que aparece cuando menos te lo esperas, como si estuviera marcando el compás de tu miedo.
Los puzles son de esos que te hacen sentir listo cuando los resuelves y absolutamente inútil cuando no ves la solución. No son imposibles, pero sí lo bastante retorcidos como para obligarte a explorar cada rincón, leer notas, fijarte en símbolos raros y, en general, comportarte como un detective con linterna y ansiedad. Algunos juegan con el sonido, otros con la iluminación, y otros simplemente con tu paciencia. Pero todos encajan bien con la atmósfera de “escape room demoníaco”.
Los enemigos, más allá del propio Tung Tung, son más bien manifestaciones de la casa: sombras que se mueven donde no deberían, figuras que se desvanecen cuando te acercas, ruidos que parecen venir de detrás de ti aunque estés solo. No es un juego lleno de bichos, sino uno que prefiere que te comas la tensión psicológica. Y funciona, te asusta de lo lindo.
Los escenarios, aunque se limitan a la mansión y sus alrededores, tienen suficiente variedad como para que no sientas que estás dando vueltas en lo mismo. Hay sótanos húmedos que huelen a tragedia, bibliotecas que parecen esconder secretos en cada estantería, salones que podrían haber sido elegantes si no estuvieran cubiertos de polvo y malas vibras, y habitaciones infantiles que… bueno, ya sabes que en los juegos de terror las habitaciones infantiles nunca traen nada bueno.
A nivel gráfico, la versión de PS5 aprovecha bien la iluminación y las sombras, que son prácticamente protagonistas. No es un juego hiperrealista, pero sí lo bastante detallado como para que cada textura, cada reflejo y cada movimiento de luz te meta más en el mal rollo. El DualSense también aporta lo suyo con vibraciones que te avisan —o te engañan— sobre lo que está pasando alrededor.
El sonido es probablemente lo más potente del juego. No hay diálogos hablados, así que todo el peso recae en efectos, susurros, crujidos y esa especie de mantra rítmico que da nombre al monstruo. El silencio es tan importante como el ruido, y el juego lo usa para manipularte sin piedad: cuando todo está demasiado tranquilo, sabes que algo viene. Y cuando escuchas “TUNG. TUNG. TUNG. SAHUR.”, ya puedes ir despidiéndote de la calma.
En cuanto a la compañía detrás del invento, el juego viene de SOURCE BYTE, un estudio pequeño que se ha especializado en sacar títulos de terror compactos, baratos y con ideas raras pero efectivas. No son una superproducción, pero sí de esos equipos que saben exprimir bien sus recursos y crear experiencias que, aunque sencillas, se quedan contigo. Ellos mismos se encargan de la distribución en PlayStation Store, así que es un proyecto bastante directo: estudio pequeño, idea loca, ejecución honesta y un monstruo con nombre de percusión ritual que te va a perseguir en sueños.
En resumen, es un juego que no pretende reinventar el terror, pero sí darte una noche de sustos, tensión y risas nerviosas. Y oye, por el precio que tiene, Tung Tung Tung Sahur se gana su hueco como una experiencia curiosa, rara y muy disfrutable si te gustan las mansiones encantadas, los puzles retorcidos y los monstruos con ritmo propio.
Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:





