True Fear: Forsaken Souls – Part 1: el comienzo de una pesadilla brillante que no te dejará dormir… ni dejar de jugar
True Fear: Forsaken Souls – Part 1 en PS5 es ese tipo de juego que empieza como “bueno, voy a probarlo un rato” y termina con “¿por qué estoy encendiendo todas las luces de la casa?”. Es una mezcla deliciosa entre terror psicológico, puzles retorcidos y una historia que te agarra desde el minuto uno y te dice: “siéntate, que esto va para largo… y para oscuro”. Porque sí, esta es solo la primera parte de una trilogía, y se nota. Todo está construido para engancharte, para dejarte con preguntas, para que quieras saber más, para que te pique la curiosidad como si te hubieran dejado una puerta entreabierta en una casa abandonada. Y tú, por supuesto, entras.
La historia arranca con esa energía inquietante de “algo no va bien, pero todavía no sabes qué demonios es”. Es ese tipo de comienzo que te pone alerta sin necesidad de mostrarte nada explícito. Recibes una carta misteriosa —porque claro, en los juegos de terror nunca te llega un paquete de Amazon, siempre es una carta sospechosa— y a partir de ahí todo empieza a torcerse. Vas tirando del hilo, investigando, abriendo puertas que probablemente deberías dejar cerradas, y de repente te ves atrapado en un torbellino de recuerdos borrosos, sombras que parecen moverse cuando no miras, pasillos que suenan demasiado vivos y una presencia que te sigue como si tuviera todo el tiempo del mundo. Es un inicio que no solo te mete en ambiente: te mete en modo detective, modo superviviente y modo “¿por qué estoy jugando esto a las dos de la mañana?” al mismo tiempo. Y lo mejor es esa sensación deliciosa de que esto es solo el aperitivo. Sabes que hay dos partes más esperando, que lo que estás viendo ahora es apenas la superficie, que debajo hay un monstruo enorme y retorcido que todavía no ha salido. Esa sensación de “esto va a escalar, y mucho” es una maravilla.
Los puzles son uno de los grandes tesoros del juego. No son de esos que te hacen sentir que necesitas un doctorado en ingeniería inversa, ni de esos que te obligan a mirar una guía cada cinco minutos. Son puzles inteligentes, bien pensados, con lógica interna, de esos que te hacen sentir listo cuando das con la solución. Hay llaves escondidas en sitios que te hacen decir “¡cómo no lo vi antes!”, mecanismos antiguos que chirrían al activarse, combinaciones que tienes que deducir a partir de pistas visuales, objetos que debes examinar como si fueras un CSI del terror. Todo está colocado con mimo, con intención. Nada está ahí por casualidad. Cada puzle te empuja un poquito más dentro de la historia, como si el juego te susurrara: “bien, has resuelto esto… ahora ven, que quiero enseñarte algo más”. Y tú vas, claro que vas, aunque sepas que lo que viene no te va a gustar.
El contenido es sorprendentemente generoso para ser solo la primera parte de una trilogía. Hay exploración para aburrir, sustos bien colocados (de los buenos, no de los que te tiran un gato a la cara), documentos que amplían la historia y te hacen teorizar como si estuvieras resolviendo un crimen, escenas que te ponen la piel de gallina y momentos en los que te quedas quieto, sin moverte, pensando “vale, esto se está poniendo serio”. La ambientación es una joya: casas abandonadas que parecen tener memoria, pasillos estrechos que te obligan a avanzar despacio, habitaciones llenas de objetos que cuentan historias sin decir una palabra. Es ese tipo de terror elegante, psicológico, que no necesita monstruos gigantes para inquietarte. Aquí lo que da miedo es lo que insinúa, lo que sugiere, lo que no termina de mostrarse. Y eso es muchísimo más efectivo.
En PS5 el juego se siente muy cómodo, como si hubiera encontrado su sitio natural. No es un port que vaya a presumir de gráficos de nueva generación, pero sí aprovecha lo que importa: fluidez, nitidez y tiempos de carga casi inexistentes. Los escenarios se ven limpios, los detalles resaltan más y la iluminación —que en un juego así es prácticamente un personaje más— funciona de maravilla. Cada sombra parece tener vida propia, cada reflejo te hace dudar de lo que has visto, cada rincón oscuro está ahí para jugar con tus nervios. Y la consola lo mueve sin despeinarse, dejándote a ti la tarea de despeinarte del susto.
El sonido en True Fear: Forsaken Souls – Part 1 es de esos que no solo acompañan: te manipulan, te agarran por dentro y te hacen sentir observado incluso cuando no hay nadie en pantalla. Aquí no vas a encontrar música épica ni efectos hollywoodienses; lo que tienes es un festival de susurros que parecen venir de detrás del sofá, crujidos que suenan demasiado cerca, pasos que no sabes si son tuyos o de “algo más”, y respiraciones que te ponen la piel de gallina porque no sabes si están en el juego… o en tu habitación. Y luego está ese silencio incómodo, ese silencio que pesa, que te aprieta el pecho, que te hace pensar “vale, ahora sí que pasa algo”… y no pasa nada. Y eso es lo peor, porque el juego juega contigo, con tus expectativas, con tus nervios. Con cascos es otra liga: es como si el juego se acercara a tu oído y te dijera “no estás solo”. Es una experiencia sonora que te mete en la historia sin pedir permiso.
La jugabilidad, por su parte, es sencilla pero tremendamente efectiva. Es un point & click moderno, de esos que te invitan a explorar cada rincón como si fueras un detective obsesionado. No necesitas reflejos de ninja, necesitas cabeza, paciencia y ganas de investigar. Tienes inventario, objetos que examinar, pistas que unir, mecanismos que activar… y todo con un ritmo que te permite saborear cada escena. Es un juego que te anima a tocarlo todo: abrir cajones que probablemente deberías dejar cerrados, mirar detrás de puertas que no quieres abrir, examinar objetos que parecen inofensivos hasta que dejan de serlo. Y lo mejor es que cada acción tiene sentido. No hay relleno, no hay clics inútiles. Cada descubrimiento te acerca un poquito más a la verdad, aunque a veces desearías no haber encontrado nada.
Es esa mezcla de sonido que te persigue y jugabilidad que te obliga a avanzar lo que hace que True Fear funcione tan bien. No te empuja, te atrae. No te asusta a gritos, te inquieta en silencio. Y cuando juntas ambas cosas, tienes una experiencia que te mantiene tenso, curioso y completamente enganchado.
La desarrolladora, Goblinz, hace un trabajo fantástico. Se nota que aman el género y que saben exactamente qué hace que un juego de terror funcione: atmósfera, historia, ritmo y puzles bien pensados. No buscan asustarte a base de sobresaltos baratos, sino meterte en la cabeza, hacerte dudar, hacerte mirar dos veces a la pantalla. Y lo consiguen. Han creado un universo que engancha, que intriga y que promete muchísimo para las siguientes partes.
La distribuidora, Digital Lounge, apuesta por este tipo de experiencias narrativas y lo hace con gusto. No es un lanzamiento masivo, pero sí uno cuidado, bien presentado y pensado para llegar a quienes disfrutan del terror inteligente. Y vaya si lo consigue.
En resumen, True Fear: Forsaken Souls – Part 1 en PS5 es una entrada perfecta a una trilogía que promete ir creciendo en intensidad, misterio y locura. Es un juego que mezcla terror psicológico, puzles bien diseñados y una historia que te atrapa desde el primer minuto. Si te gustan los juegos que te hacen pensar, que te ponen nervioso sin necesidad de gritarte en la cara y que te dejan con ganas de más… este es tu sitio. Y lo mejor es que, cuando terminas, sabes que la historia solo acaba de empezar.
Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:







