DREAMOUT: La alpaca más caótica del multiverso está de parranda

DREAMOUT en Nintendo Switch es como si una alpaca se escapara de un videojuego educativo, se emborrachara con zumo de piña radiactivo y decidiera protagonizar su propia aventura surrealista. Y tú estás invitado.

Nada más empezar, el juego te lanza a un mundo que parece diseñado por un diseñador gráfico con fiebre y acceso ilimitado a pegatinas de feria. Tu protagonista es una alpaca con cara de “yo vine a pasarlo bien”, que se mueve entre ríos psicodélicos, estructuras imposibles y personajes que parecen salidos de una convención de memes. ¿La misión? No lo sabes del todo. Pero incluye pescar objetos que no deberían flotar, beber líquidos que te dan superpoderes temporales, y enfrentarte a enemigos que parecen verduras con problemas de actitud.

Cada zona del juego es una sorpresa. A veces estás en un bosque encantado con mariposas que te insultan, otras en una ciudad flotante donde todo se mueve como si tuviera hipo. Hay más de 40 misiones, y ninguna se toma en serio. Una te pide que pesques un microondas. Otra te lanza a una batalla contra pollos demoníacos. Y todas tienen ese aire de “esto no tiene sentido, pero me encanta”.

La alpaca no habla, pero lo dice todo con sus sombreros. Hay sombreros de mago, de chef, de cactus, y cada uno te da habilidades distintas. Puedes correr más rápido, lanzar bombas, flotar, o simplemente verte fabuloso. Y sí, puedes combinar sombreros con bebidas especiales que te convierten en una especie de torbellino peludo con poderes impredecibles. Es como jugar a un RPG, pero con la lógica de un dibujo animado a las tres de la mañana.

Visualmente, DREAMOUT es un festival. Colores saturados, efectos exagerados, escenarios que parecen diseñados por alguien que mezcla arte digital con sueños lúcidos. Todo brilla, todo se mueve, todo tiene personalidad. Los enemigos tienen expresiones dramáticas, los NPCs te sueltan frases que parecen escritas por un bot con sentido del humor, y los objetos coleccionables incluyen cosas como “pez de goma con alma de poeta”.

El sonido acompaña con música alegre, efectos cómicos y momentos de silencio que te hacen sospechar que algo raro está a punto de pasar. No hay voces, pero los gruñidos, risas y explosiones absurdas son más que suficientes para mantenerte entretenido.

En resumen: DREAMOUT no es un juego que se explica. Es un juego que se vive. Que se saborea. Que se pesca. Es como si alguien hubiera mezclado una aventura de plataformas con una fiesta de disfraces y un simulador de caos adorable. Y tú, con tu Switch en mano, eres el invitado de honor.

🦙✨ ¡Prepárate para beber, pescar y flipar con estilo alpaca!


Aquí os dejamos el tráiler de lanzamiento:



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